Las encimas catalizadoras empezaron a correr por el útero de mi madre allá en los tempranos años 90, me formé en unas circunstancias peculiares y seguí mi camino:
De rodillas hasta la ermita de la colina conseguí llegar y vi la maldita luz otra vez, la que ciega y no te deja pensar en nada más que en lo que te apetece y tal y cual.
Luego me extirparon un brazo, me colocaron uno de biónico y adquirí un gran abanico de destrezas y de cualidades relacionados con la robótica.
A parte, los vicios ya los tenia, las virtudes, escondidas.
Esta es mi historia, polisacárido, polímero de glucosa
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